Resumen de las nuevas aportaciones del nuevo misal en Castellano

Resumen de las nuevas aportaciones
Tercera Edición del Misal Romano en Castellano
para las diócesis de España

Este documento es un resumen tomado de ‘ Glosas y Documentos. Sobre la tercera edición oficial del Misal Romano en español’

Y del artículo de J. Goñi en la Revista Liturgia y Espiritualidad Año 47, Nº. 12, 2016, págs. 631-642 https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5766897

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CONTEXTO DE LECTURA DE LA PUBLICACIÓN DEL NUEVO MISAL EN CASTELLANO. TERCERA EDICIÓN DEL MISAL ROMANO

a) Carta Apostólica Vicesimus Quintus Annus (San Juan Pablo II)

  1. La Constitución Sacrosanctum Concilium ha reflejado la voz unánime del colegio episcopal, reunido en torno al Sucesor de Pedro y con la asistencia del Espíritu de la verdad, prometido por el Señor Jesús (cf. Jn 15, 26). Este Documento sigue sosteniendo a la Iglesia en el camino de la renovación y de la santidad fomentando su genuina vida litúrgica.
    Los principios enunciados en la Constitución sirven también de orientación para el futuro de la Liturgia, de manera que la reforma litúrgica sea cada vez más comprendida y realizada. «Es, por tanto, muy conveniente y necesario que continúe poniéndose en práctica una nueva e intensa educación, para descubrir todas las riquezas encerradas en la nueva liturgia» [63].
    La Liturgia de la Iglesia va más allá de la reforma litúrgica: No estamos en la misma situación de 1963; una generación de sacerdotes y de fieles, que no ha conocido los libros litúrgicos anteriores a la reforma, actúa hoy con responsabilidad en la Iglesia y en la sociedad. No se puede, pues, seguir hablando de cambios como en el tiempo de la publicación del Documento, pero sí de una profundización cada vez más intensa de la Liturgia de la Iglesia, celebrada según los libros vigentes y vivida, ante todo, como un hecho de orden espiritual.

b) La Instrucción de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Liturgiam Authenticam Quinta Instrucción para aplicar debidamente la Constitución del Concilio Vaticano II sobre la Sagrada Liturgia

Versa sobre el uso de las lenguas vernáculas en la edición de los libros de la liturgia romana. Este es el documento que se encuentra presente en la base de todos los trabajos para la publicación de este Misal. En su apartado IV, titulado «La edición de los libros litúrgicos», podemos leer:

  1. Los libros que se utilizan para proclamar los textos litúrgicos, con el pueblo o en beneficio del mismo, en lengua vernácula, deben tener una dignidad tal que su aspecto exterior mueva a los fieles a una mayor reverencia a la Palabra de Dios y a las cosas sagradas […]. Todos los libros, destinados al uso litúrgico de los sacerdotes celebrantes o de los diáconos, deben ser de un tamaño lo suficientemente grande como para distinguirlos de los libros para uso personal de los fieles. Se debe evitar en ellos un lujo excesivo, que aumentaría necesariamente el precio, y resultaría así inalcanzable para algunos. Las imágenes, en la cubierta y en las páginas del libro, deben caracterizarse por una noble sencillez; y se deben emplear solo aquellos estilos que, en el contexto cultural, resulten atrayentes, de manera universal y permanente.

c) El reto ¿Qué implica la recepción en nuestras comunidades de la tercera edición en Castellano para España?

En este sentido, la riqueza doctrinal y espiritual acumulada por la nueva edición del Misal Romano en lengua española constituye también una invitación dirigida a todos los fieles cristianos, pero especialmente a los ministros de la Eucaristía, a interiorizar y tratar de comprender la estructura de la celebración y asimilar las palabras de la liturgia, «de forma que no solo hablemos con Dios como personas individuales, sino que entremos en el “nosotros” de la Iglesia que ora; que transformemos nuestro “yo” entrando en el “nosotros” de la Iglesia, enriqueciendo, ensanchando este “yo”, orando con la Iglesia, con las palabras de la Iglesia, entablando realmente un coloquio con Dios»[1]

[1] Julián López Martín Obispo de León

c.1. Una propuesta personal

El paso de la rúbrica (sin descuidar la eclesialidad de la norma litúrgica) a la espiritualidad litúrgica, del cumplimiento del Rito a la participación activa y del excesos litúrgicos al contexto eclesial de la liturgia de la Iglesia que no pertenece ni a un sacerdote ni a un grupo.

Dicho de otra manera utilizando un símil inspirado en la impresión de la música que está contenida en el misal. En las partituras siguiendo la tradición de la edición litúrgica se ha impreso en dos colores: el rojo para el pentagrama, y el negro para las notas musicales:

 

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El camino de recepción consistiría en pasar de las líneas rojas que sostienen el canto a la nota musical (pneuma). Sin las líneas rojas no sería posible la interpretación o está estaría a merced de la consideración personal e individual cayendo en la anarquía. Pero estas nos tienen que llevar al pneuma y de la nota al canto. Es decir, en el estado actual de la liturgia en la Iglesia y en el mundo se pide el paso del  mero rito a la espiritualidad; del libro a la participación activa en la celebración, de la forma al fondo. Para esto es necesaria la formación bíblica y litúrgica de los pastores y de los fieles.

c.2 La necesaria formación bíblica y litúrgica

Vicesimus Quintus Annus número 15

El cometido más urgente es el de la formación bíblica y litúrgica del pueblo de Dios: pastores y fieles. La Constitución ya lo había subrayado: «No se puede esperar que esto ocurra (la participación plena, consciente y activa de todos los fieles), si antes los mismos pastores de almas no se impregnan totalmente del espíritu y de la fuerza de la Liturgia y llegan a ser maestros de la misma» . Esta es una obra a largo plazo, la cual debe empezar en los Seminarios y Casas de formación y continuar durante toda la vida sacerdotal . Esta misma formación, adaptada a su estado, es también indispensable para los laicos, tanto más que éstos, en muchas regiones, están llamados a asumir responsabilidades cada vez mayores en la comunidad.

PRINCIPIOS DOCTRINALES FUNDAMENTALES DEL MISAL EN LA OGMR

  •  Principio Trinitario en la celebración: núms. 16, 56, 78.
  • La presencia del Señor vivo y resucitado en la celebración: núms. 3, 27, 29, 50, 55, 60.
  • Perspectiva desde la historia de la Salvación: Eucaristía y misterio Pascual de Cristo núms. 16, 17, 27, 79e, 308, 368, 379.
  • La función litúrgica del obispo núm. 22.
  • Importancia de la Asamblea celebrante; el sacerdocio bautismal núms. 5, 16, 19, 27, 34-37, 42.
  • Los diferentes ministerios núm. 294.

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PUNTOS DE UNA LECTURA CURSIVA DE LAS RESTRUCTURACIONES

  1. En la Ordenación General del Misal Romano (IGMR)
  • Nueva estructuración y enriquecimiento de la Ordenación General del Misal Romano.
  • Integra en su numeración Proemio de 1970,
  • revisión de todo el texto,
  • la aclaración de algunos puntos poco exactos en las ediciones precedentes,
  • Un añadido del capítulo noveno dedicado a las adaptaciones litúrgicas que competen a los obispos y a las conferencias episcopales.
  • La importancia a la celebración eucarística presidida por el obispo diocesano y a la acción de este en el campo litúrgico (cf. n. 22).
  • Se han añadido también subtítulos a muchos párrafos

Se ha aumentado el número de artículos en algunos capítulos, como el dedicado a la estructura de la misa.

1.1. Desarrollo de algunos cambios[1]

– Se recomienda a los sacerdotes la celebración diaria de la Eucaristía (cf. núm 19) se insiste que participen en ella ejerciendo su ministerio a no ser que no pueda por causa justa (cf. núm 114). Se prohíbe que un sacerdote se incorpore a la concelebración cuando la celebración está empezada (cf. núm. 206).

– Corresponde al sacerdote celebrante elegir según las rúbricas los textos de la misa (cantos, lecturas, oraciones y moniciones (cf. núm. 24).

– Se indica que la cruz del altar debe tener la imagen de Cristo (cf. núm. 117).

– Predomina el criterio de la uniformidad de la asamblea en lo referente a las posturas de los fieles (cf. núm. 42).

– Respecto a la genuflexión: Cuando el sagrario contiene el Santísimo Sacramento se indica que solo se hace la genuflexión al comienzo y al final de la celebración aunque se pase por delante en otros momentos (cf. núm. 274).

– El signo de reverencia al altar es la inclinación profunda (cf núms. 49, 90d, 122, 132, 169, 173, 186, 211, 251, 256, 272).

– La antífona de entrada, que siempre se tiene que leer cuando no la sustituye el canto de la propia antífona u otro canto apropiado, puede hacerse a modo de una monición. (cf. núm. 48). Se indican la posibilidad de adaptar las moniciones cuando las rúbricas lo permitan particularmente: después del saludo inicial y antes del acto penitencial, antes de la proclamación de las lecturas, antes del prefacio de la plegaria Eucarística (nunca en medio), antes de la fórmula de despedida de la asamblea (cf. núm. 31).

– El acto penitencial puede sustituirse por la bendición y aspersión del agua (sobre todo en los domingos del tiempo de Pascua).

– El «Señor ten piedad» se dice siempre aunque se haya sustituido el acto penitencial. Las aclamaciones del acto penitencial son tres que se puede repiten un par de veces o más. (cf. núm. 52).

– No está permitido en la misa que una misma lectura sea leída por dos o tres lectores, salvo en la lectura de la Pasión del Señor cf. núm. 109).

– La secuencia se canta o se lee antes del «Aleluya» (cf. núm. 64).

– La homilía nunca se puede encargar a un fiel laico (cf. núm. 66).

– Los fieles se ponen  de pie después de la monición orad hermanos (cf. núm.71)

–  El diacono puede colaborar con el sacerdote o el obispo que preside a rito de la fracción del pan (cf. núm 83).

– Se recomienda comulgar con el pan consagrado en la misma misa (cf. núm. 157)[2].

– Sobre la purificación se explica que una vez concluida la distribución de la comunión, el sacerdote o el diacono consume enseguida en el altar todo lo que hay podido quedar en el cáliz; en cambio, el pan consagrado se consume en el altar o se lleva al sagrario (cf. núms. 163, 183). La purificación la puede realizar el sacerdote, el diacono o el ministro instituido (cf. núms. 163, 183, 192). Respecto al lugar de la  purificación es la credencia: 183: Terminada la distribución de la Comunión, el diácono vuelve al altar con el sacerdote, recoge las partículas, si las hay, lleva el cáliz y los otros vasos sagrados a la credencia y allí los purifica.

[1] Cf. Articulo de Goñi

[2] cf. SC 55. Cf.  REDEMPTIONIS SACRAMENTUM [88.] Los fieles, habitualmente, reciban la Comunión sacramental de la Eucaristía en la misma Misa y en el momento prescrito por el mismo rito de la celebración, esto es, inmediatamente después de la Comunión del sacerdote celebrante.

 

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  1. En el corpus del Misal

2.1 .El Propio del tiempo

Adviento y Navidad

Se ha añadido una nueva oración colecta para el día 20 de diciembre, Día de la Espectación de la Bienaventurada Virgen María

Una nueva misa para la vigilia de la Epifanía.

Cuaresma

Se han introducido las oraciones sobre el pueblo super populum en los formularios de cada día.

Se han añadido una nueva oración colecta para el viernes de la V semana para la conmemoración de la Virgen de los Dolores.

Otra para el sábado siguiente, esta última de temática bautismal.

Pascua

Se añaden once colectas nuevas a fin de evitar las repeticiones.

Un formulario para la vigilia de la Ascensión del Señor y una segunda colecta alternativa para la misa de la solemnidad.

En algunas oraciones del tiempo per annum y de las fiestas del Señor se han realizado algunos retoques.

2.2 Ordinario de la Misa

  • Se han añadido textos a las bendiciones solemnes, cambios en las oraciones «super populum»
  • Un nuevo prefacio para los mártires.
  • Se han incluido las dos plegarias eucarísticas de la reconciliación, que antes estaban en el apéndice que ahora no llevan título propio.
  • Después de estas plegarias se ha introducido también la plegaria eucarística V (la antigua del Sínodo Suizo) con sus cuatro variaciones para las misas por diversas circunstancias. Estas plegarias han sufrido, por otra parte, un cambio en su orden (la también y tres han cambiado de nombre
  • En las plegarias eucarísticas II, III y IV se ha incluido el nombre de san José,
  • Los prefacios, respondiendo al criterio expresado por la instrucción Liturgiam authenticam (28 de marzo de 2001), reproducen la variedad de las conclusiones del Missale Romanum; en la segunda edición se habían unificado estos finales en unos pocos formularios que se repetían.
  • En el Ordinario de la Misa, siguiendo la edición típica en las plegarias eucarísticas aparece la expresión «por muchos» en la consagración el cáliz, que ha de sustituir a la expresión «por todos los hombres»

2.2.1. El tema del pro multis

a) Decreto del “pro multis” CONGREGATIO DE CULTU DIVINO ET DISCIPLINA SACRAMENTORUM Roma, 17 de octubre de 2006

Argumentos para traducir la expresión pro multis como por muchos

  1. Los Evangelios Sinópticos (Mt 26:28; Mc 14:24) hacen referencias específicas a “muchos” por quienes el Señor ofrece el Sacrificio, y esa expresión ha sido enfatizada por algunos eruditos bíblicos en relación a las palabras del profeta Isaías (53:11-12). Hubiese sido enteramente posible que los textos del Evangelio usaran “por todos” (por ejemplo, cf. Lucas 12:41); en vez de eso, la fórmula dada en la narración de la Institución es “por muchos” y las palabras se han traducido fielmente de este modo en la mayoría de las versiones bíblicas modernas.
  2. El Rito Romano en latín siempre ha dicho PRO MULTIS y nunca PRO OMNIBUS en la Consagración del cáliz.
  3. “Por muchos” es la fiel traducción de pro multis, mientras que “por todos” es más bien una explicación del tipo que pertenece propiamente a la catequesis.
  4. La expresión “por muchos”, mientras que se mantiene abierta a la inclusión de cada persona humana, refleja también el hecho que esta salvación no ocurre en una forma mecánica sin la participación o voluntad propia de cada persona; más bien, se invita al creyente a aceptar en la fe el don.
  5. De acuerdo con la Instrucción Liturgiam authenticam, se deberá hacer esfuerzos para ser más fieles a los textos latinos de las ediciones típicas.

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b) CARTA DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI AL PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ALEMANA. Vaticano, 14 de abril de 2012

Argumentos:

  1. La traducción por todos supone la introducción de la interpretación en la traducción. En los años sesenta… había un consenso exegético en que la palabra «los muchos», «muchos», en Isaías 53,11s, era una forma de expresión hebrea que indicaba la totalidad, «todos». En los relatos de la institución de Mateo y de Marcos, la palabra «muchos» sería por tanto un «semitismo», y debería traducirse por «todos»…Con el tiempo, este consenso exegético se ha resquebrajado; ya no existe. En la narración de la Última Cena de la traducción ecuménica alemana de la Sagrada Escritura, puede leerse: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos» (Mc 14,24; cf. Mt 26,28). Con esto se pone de relieve algo muy importante: el paso del «pro multis» al «por todos» no era en modo alguno una simple traducción, sino una interpretación, que seguramente tenía y sigue teniendo fundamento, pero es ciertamente ya una interpretación y algo más que una traducción.
  1. Necesaria unidad del Rito Romano.

Hasta un cierto punto, el principio de una traducción del contenido del texto base, y no necesariamente literal, sigue estando justificado. Desde que debo recitar continuamente las oraciones litúrgicas en lenguas diferentes, me doy cuenta de que no es posible encontrar a veces casi nada en común entre las diversas traducciones, y que el texto único, que está en la base, con frecuencia es sólo lejanamente reconocible. Además, hay ciertas banalizaciones que comportan una auténtica pérdida. Así, a lo largo de los años, también a mí personalmente me ha resultado cada vez más claro que el principio de la correspondencia no literal, sino estructural, como guía en las traducciones tiene sus límites. Estas consideraciones han llevado a la Instrucción sobre las traducciones «Liturgiam authenticam»,

  1. Fidelidad a la Palabra de la Sagrada Escritura no traducir según la interpretación

La contribución importante que está en la base de esta instrucción consiste en la distinción entre traducción e interpretación, de la que he hablado al principio. Esta es necesaria tanto respecto a la palabra de la Escritura, como de los textos litúrgicos. Por un lado, la palabra sagrada debe presentarse lo más posible tal como es, incluso en lo que tiene de extraño y con los interrogantes que comporta; por otro lado, a la Iglesia se le ha encomendado el cometido de la interpretación, con el fin de que – en los límites de nuestra comprensión actual – nos llegue ese mensaje que el Señor nos ha destinado.

  1. El pro multis y su referencia a la historia de salvación.

Pero surge inmediatamente la pregunta: Si Jesús ha muerto por todos, ¿por qué en las palabras de la Ultima Cena él dijo «por muchos»? … A este punto, es necesario añadir ante todo que, según Mateo y Marcos, Jesús ha dicho «por muchos», mientras según Lucas y Pablo ha dicho «por vosotros». Aparentemente, así se restringe aún más el círculo. Y, sin embargo, es precisamente partiendo de esto como se puede llegar a la solución. Los discípulos saben que la misión de Jesús va más allá de ellos y de su grupo; que él ha venido para reunir a los hijos de Dios dispersos por el mundo (cf. Jn 11,52). Pero el «por vosotros» hace que la misión de Jesús aparezca de forma absolutamente concreta para los presentes. Ellos no son miembros cualquiera de una enorme totalidad, sino que cada uno sabe que el Señor ha muerto «por mi», «por nosotros». El «por vosotros» se extiende al pasado y al futuro, se refiere a mí de manera totalmente personal; nosotros, que estamos aquí reunidos, somos conocidos y amados por Jesús en cuanto tales. Por consiguiente, este «por vosotros» no es una restricción, sino una concretización, que vale para cada comunidad que celebra la Eucaristía y que la une concretamente al amor de Jesús. En las palabras de la consagración, el Canon Romano ha unido las dos lecturas bíblicas y, de acuerdo con esto, dice: «por vosotros y por muchos». Esta fórmula fue retomada luego por la reforma litúrgica en todas las Plegarias Eucarísticas.

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2.3. El Propio y el Común de los santos

  • Cuatro nuevos formularios para memorias obligatorias y otras dieciséis facultativas par las misas de los santos.
  • El prefacio de la fiesta de Santa María Magdalena (22 de julio).
  • Se han unificado los títulos de las fiestas marianas. En la segunda edición en lengua española existía una gran variedad de títulos que, por otra parte, no respondían al original latino.

2.4. Misas por diversas necesidades

  • Las secciones de las Misas por diversas necesidades se han estructurado pasando de cuatro a tres: «Por la Iglesia», «Por las necesidades públicas», «Por diversas necesidades», pero pasando de 46 a 49 misas. Los formularios nuevos son los siguientes: «n. 11: En los aniversarios del matrimonio» y «n. 39: Para pedir la continencia».

2.5. Misas votivas

  • Se han añadido la de la Divina Misericordia,
  • Nuestro Señor Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote,
  • San Juan Bautista.

2.6. Las Misas de difuntos

  • Los capítulos pasan de cinco a cuatro, desapareciendo el capítulo V, titulado «En las exequias de los niños», que se ha incorporado al «capítulo I»

ALGUNAS CONSIDERACIONES DE TIPO EDITORIAL

  • Letras capitulares se ha desarrollado una nueva colección a partir de la creada para el Evangelio en el Leccionario de la Misa, pero más sencilla. Esta letra capitular se utiliza en las raciones colectas, prefacios y otras unidades eucológicas destacadas. En el resto de oraciones la letra capitular está tomada de la misma fuente que el texto, como sucede también en el leccionario con la primera y segunda lectura.

Excepción a estas normas han sido los evangelios de la procesión del  domingo de Ramos, cuyo texto está en el misal, y las palabras de consagración del pan y del cáliz; por la importancia de estos textos se han utilizado las mismas capitulares que en los evangelios del leccionario.

  • Uso de la segunda inicial en negro cuando se puede usar indiferentemente una u otra oración.
  • Cuando existen diferentes posibilidades que exigen decidir cual debe utilizarse se uso las letras A. y B.
  • Las partes que se dicen en secreto. uso de la cursiva.
  • Intervenciones de los concelebrantes se indican con las iniciales CC, CP, C1, C2.
  • Rúbricas que indican la existencia de textos propios para determinadas celebraciones como Acuérdate, Señor.
  • Uso de corchetes en vez de líneas para señalar en determinados casos textos opcionales. a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

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