Preces para la misa: ¿Qué es la oración universal o de los fieles?

Este material ha sido revisado y adaptado siguiendo al que fue publicado en 1968 por la Comisión Episcopal Española de liturgia bajo el título La oración de los fieles. En este documento la Comisión de la Conferencia de los Obispos de España pretendía entresacar una serie de notas de un documento publicado por el Consilium de liturgia destinado a las conferencias episcopales a fin de que se generalice la práctica de la Oracion de los fieles restaurada por el Concilio Vaticano II.  A estas notas se han añadido algunos números de la ORDENACIÓN GENERAL DEL MISAL ROMANO en su tercera edición. Para diferenciar entre lo que es mera reproducción y los comentarios personales del autor ciertos párrafos se han escrito en cursiva y son autoría de Pedro Manuel Merino Quesada. Pbro. El autor de esta compilación es también Pedro Manuel Merino Quesada.

¿QUÉ ES LA ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES?

1. NATURALEZA  DE LA ORACIÓN DE LOS FIELES. ¿Qué es la Oración de los fieles?

Se da este nombre a la súplica o intercesión dirigida a Dios por la asamblea de los fieles, después de una invitación hecha por el ministro idóneo, para pedir por las necesidades universales de la Iglesia y del mundo. Tanto la tradición de la Iglesia oriental y occidental, como los documentos vigentes, definen este rito según las características siguientes:

a) Es una súplica dirigida a Dios

No debe, por lo tanto, confundirse con otras formas de adoración, confesión o meditación. Mucho menos razonable sería dejarse dominar por el deseo de exponer una doctrina o enseñanza determinada por muy necesitados que estén de ella los fieles.  Se ha de procurar liberar a la oración de los fieles de toda ideología, de tendencias sociopoliticas, de lecciones moralistas con tendencia al voluntarismo o al semipelagianismo. La celebración de la liturgia es ante todo un culto de alaban a a Dios por Cristo antes que un discurso moral o político.

b) Por las necesidades universales de la Iglesia y del mundo

“La iglesia particular debe representar del modo más perfecto posible a la iglesia universal” (Vat II Decreto “Ad gentes” núm. 20). Los fieles deben hacer suyas, ante todo, las necesidades que afectan a todo el pueblo de Dios y al mundo por el cual intercede siempre la Iglesia. Laudablemente se pide también por las intenciones particulares de la comunidad que son igualmente la Iglesia. En la celebración de la liturgia se muestra ante todo el carácter eclesial antes que los intereses de un grupo o de una comunidad que celebra. Hay en la liturgia un elemento de expropiación del yo particular para unirnos en el cuerpo de Cristo, partido y repartido, ofrecido para la salvación del mundo.

En este sentido la Ordenación General del Misal Romano en el número 71 expresa las características de cada una de las intenciones de la oración de los fieles. “Las intenciones que se proponen deben ser:

sobrias,
formuladas con sabía libertad,
en pocas palabras
y han de reflejar la oración de toda la comunidad”.

c) Con la participación de toda la asamblea

Los fieles ejercitan su misión de ‘pueblo sacerdotal’ que intercede por la salvación del mundo uniéndose a la suplica común que pronuncian los ministros ordenados. La Ordenación General del Misal Romano número 69 dice:  “En la oración universal, u oración de los fieles, el pueblo responde en cierto modo a la Palabra de Dios recibida en la fe y, ejercitando el oficio de su sacerdocio bautismal, ofrece súplicas a Dios por la salvación de todos. Conviene que esta oración se haga de ordinario en las Misas con participación del pueblo” (OGMR 69). Cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium, núm. 53

Esto clarifica cual es en verdad la oración de los fieles en los que ellos ejercen su sacerdocio bautismal orando por las necesidades que ha suscitado la proclamación de la Palabra. A veces se confunde la oración de los fieles con las intenciones que el diacono, un cantor o un fiel laico y cuando, no hay ninguno de estos, un sacerdote introduce. La oración de los fieles, por el contrario, es la respuesta a esa intención (te rogamos óyenos o te lo pedimos, Señor o bien Señor, escucha nuestra oración) o también, el silencio después de cada intención. Más tarde veremos la estructura de la oración de los fieles, pero ahora señalamos que cada petición se divide en tres partes: 1 Declaración de la intención por la que debemos orar; 2 Monición para pedir la oración del pueblo, es decir, ‘roguemos al Señor’, o bien, ‘oremos’; 3. La oración de los fieles propiamente dicha: ‘te rogamos óyenos’ u otra respuesta adecuada o bien el silencio para que cada uno ore en su interior. Esta naturaleza de la oración de los fieles nos hace caer en la cuenta que los ritos litúrgicos son oración de cada uno de los fieles que por el Espíritu Santo forman el Cuerpo de Cristo. La oración es de cada uno pero al ser realizada en la acción litúrgica común se convierte en la oración del mismo Cristo, expresando así, la eficacia de la liturgia en sus ritos y oraciones.

d) Es una oración litúrgica

La oración de los fieles pertenece a la misma estructura de la celebración de la Eucaristía.

El misal romano de Pío V, en paragón con otras liturgias occidentales u orientales, tenía las intenciones de los fieles,  estilizadas al comienzo de la plegaria eucarística, en la parte que comienza con las palabras “Acuérdate Señor de tus hijos” y concluía con la parte que se inicia con las palabras “reunidos en comunión” (communicantes) . De este modo el Canon Romano (Plegaria eucarística I) se asemeja a la liturgia hispano mozárabe y galicana que expresa la oración de los fieles en lo denominados ‘dipticos’. Mientras que las diversas partes de la plegaria Eucaristica en los ritos hispánicos y galicanos son variables los dipticos permanecen invariable y por ello, son parte del ordinario de la misa (el orden, es decir, la ordenación de la misa). En la liturgia de San Juan Crisóstomo, una vez preparados los dones, y elevadas unas preces (apologéticas) por la dignidad de los ministros de la acción sagrada, el diacono sale del iconostasio para llamar a la oración de los fieles diciendo: ‘Completemos nuestra oración al Señor’. Y continua con una serie de oraciones que recogen diversas situaciones temporales de los que participan en la asamblea.  Además de estas peticiones la mayoría de las liturgias orientales conservan la forma primitiva de intercesión litánica que son el antecedente de la oración actual de los fieles. En este mismo sentido la liturgia Romana en el Misal de San Pío V conservaba, en ciertas ocasiones, una serie de oraciones llamadas ‘preces imperadas’ después de la oración colecta que han sido suprimidas por la Instrucción ‘Tres abhinc annos’ (Núm 5) para resaltar que dichas oraciones se expresan en el lugar actual de la oración de los fieles.

Los santos padres de la iglesia también testimonian la oración de los fieles.  San Justino (s III) en su Apología expresa: ‘Nosotros después de haber bautizado a los que confiesa su fe, los llevamos a aquellos que se llaman hermanos donde ellos están reunidos, con el fin de hacer comunes oraciones’ (Apolg. 1, núm 65). En documento llamado la Tradición Apostólica atribuído a San Hipólito Romano encontramos: ‘En seguida (terminado el bautismo y la confirmación) los nuevos cristianos rezan juntos con todo el pueblo, pues ellos no rezan jamás con los fieles antes de haber recibido estos sacramentos’ (Trad. Apost. núm 21). San Ambrosio de Milán es testigo de la oración de los fieles al decir: ‘Se ruega en la oració por el pueblo, por los reyes, y por todos los demás.

2. REALIZACIÓN PRÁCTICA DE LA ORACIÓN DE LOS FIELES

Debemos considerar los puntos siguientes:

  1. La estructura lingüística de la Oración de los fieles
  2. El puesto que ocupa este rito dentro de la celebración
  3. El canto.

1. Partes de la Oración de los fieles

La estructura literaria de la oración consta de tres partes, a saber,

a) Invitación del que preside a la asamblea
b) Las intenciones que se proponen con la respuesta del pueblo.
c) La oración conclusiva que vuelve a corresponder al presidente.

a) la invitación general a la oración

El que preside la celebración se dirige a toda la asamblea con una monición o exhortación previa en la que frecuentemente se hace alusión a la fiesta o misterio que se celebra.

Esta monición, dirigida siempre al pueblo no a Dios, ha de ser breve tiene como objetivo que el celebrante anime a los fieles a la oración en común, descubriendo el valor de su intercesión unidos a Cristo en la asamblea. En la antigüedad los santos padres en ocasiones terminaban la homilía haciendo una exhortación a la súplica. De hacerse así cuando las rúblicas no implican la recitación del Credo se puede omitir este primer elemento o introducción.

El presidente mediante en esta monición puede tener en cuenta el tiempo litúrgico, el misterio de la fiesta, la advocación mariana o la vida del santo que se celebra.  Por eso, en la medida de los posible, mediante esta monición el presidente puede conectar las lecturas, explicadas en la homilía, con la oración.

b) Las intenciones

Podemos distinguir diversas formas en las intenciones:

b.1) Completas: “Oremos por…. para que…” En la primera parte se designa las personas y en la segunda las intenciones u objeto concreto de la súplica. Así es como se realiza, por ejemplo, la oración solemne del Viernes Santo.

b.2) Parcial primera: “Oremos para…”   Directamente se enuncia la intención sin ser referida a personas concretas. Así se formulan las peticiones de las letanías de los santos (Cf. Muéstrate propicio, líbranos, Señor… De todo mal, De todo pecado, De la muerte eterna,Por tu encarnación, Por tu muerte y resurrección, Por el envío del Espíritu Santo).

Parcial segunda. “Oremos por…” Directamente se proponen las personas por las cuales se ora. Como ejemplo de estas últimas tenemos las letanías de las liturgias orientales y presentamos la oración de los dípticos de la liturgia hispanomozárabe: Tengamos presente en nuestras oraciones
a la Iglesia santa y católica: el Señor la haga crecer en la fe, la esperanza y la caridad. R/. Concédelo Dios eterno y todopoderoso. Recordemos a los pecadores, los cautivos, los enfermos y los emigrantes: el Señor los mire con bondad, los libre, los sane y los conforte. R/. Concédelo Dios eterno y todopoderoso.

En todo caso debe procurarse que las diversas intenciones de una misma oración de los fieles mantengan una estructura uniforme, esto es, no podemos mezclar unas intenciones que empiecen diciendo Por con las que empiezan diciendo Para…

Las intenciones no deben ser demasiadas largas y hay que evitar que se propongan doctrinas, ideas, exhortaciones morales o bien opiniones políticas. Puesto que la Oración de los fieles es ante todo una respuesta a la proclamación de la palabra de Dios en forma de oración de la asamblea, no opiniones del que las lee o las escribe, ni exhortaciones morales.

Por otro lado, las intenciones nunca han de dirigirse a Dios directamente, a diferencia de otras oraciones, pues son advertencias para provocar la oración de la asamblea. El estilo debe ser conciso y claro, y la intención debe ser fácil de comprender al escucharla.

c) La respuesta del pueblo

Esta parte de la oración de los fieles en los que el pueblo eleva su oración es la más importante, porque constituye la plegaria común. La invitación a orar después de cada intención ayuda a la participación activa e interior. La respuesta puede adoptar cualquiera de estas formas:

a) Una aclamación breve, cantada o recitada. Esta es la más recomendable y adecuada.
b) La oración en el silencio,  observando una breve pausa. Esta es la que se utiliza en la oración solemne del viernes santo.
c) Recitación de una forma deprecativa más larga. A modo de las preces de la liturgia de las horas. Se puede hacer o bien con una antífona o bien con un párrafo, que continúe la oración, pero para esta última es necesario que se un texto escrito porque en cada intención este texto debe variar.
d) Mezcla de la a y de la b, es decir, se enuncia la intención y después de un breve silencio el que preside concluye diciendo “por Jesucristo nuestro Señor” o bien, con una oración. Tal es el modo de las oraciones solemnes del viernes santo en el que el diacono anuncia la intención y después de un breve silencio de la asamblea el que preside concluye la plegaria silenciosa de la asamblea con una oración.

c) La conclusión por parte del que preside

La conclusión de la Oración universal la hace el que preside (Inter Oecumenici 56; OGMR 71). Para realizarla es suficiente una breve intervención en la que se pida a  Dios que escuche benignamente las súplicas que el pueblo ha hecho. No será nunca la colecta del día. En algunas misas votivas, si las peticiones ser refieren a una intención especial, la oración conclusiva del sacerdote puede reflejar también la misma intención.

3. EL CANTO DE LA ORACIÓN DE LOS FIELES

El canto favorece la participación activa de los fieles y ayuda a solemnizar los ritos litúrgicos, por ello es válido para la realización de la oración universal.

Por su naturaleza las intenciones no se prestan a que sean salmodiadas y tampoco conviene hacerlo. Es la parte propiamente dicha de la oración la intervención de la asamblea la que puede ser cantada según las circunstancias.

En el caso de que se cante la intervención de los fieles conviene también cantar el invitario final de la intención, a saber, ‘roguemos al Señor’ o bien ‘oremos’. De esta forma a la vez que se invita a orar, se le da la entonación musical apropiada. También se puede cantar solo la respuesta de la asamblea.

A continuación recogemos unas melodías oficiales que se publicaron en la edición de la oración de los fieles de 1968, en el Cantoral litúrgico Nacional (1982) y la de la Tercera Edición del Misal Romano para la diócesis españolas

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Música del libro de la oración de los fieles de la CEE

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Misal Romano Tercera Edicion

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Misal Romano Tercera Edición